Docente (Normal 1), Chef (Escuela de Arte Gastronómico), Recreóloga (Instituto de tiempo libre y recreación), Clown (Espacio Aguirre).
“Desde muy chica supe que me dedicaría a la docencia; muy probablemente mucho de ello ha venido de expectativas familiares, pero aún así me conmovía el hecho de ejercer esa profesión. De todos modos, al terminar el secundario, tenía dudas porque me gustaban demasiadas cosas y no sabía por cuál decidirme. Fue así que cursé el CBC (¡y lo aprobé por completo!). Una de mis inclinaciones era Psicología pero finalmente decidí no ingresar a esa carrera porque a la par entré en el profesorado de educación preescolar y me enfoqué en recibirme de maestra.
Mientras estudiaba, comencé a trabajar en un jardín maternal, gran parte de la elección que me hizo dejar Psicología de lado. En ese momento vivía en pareja, y por ende necesitaba trabajar y estudiar para mantener mis gastos. También trabajé de camarera (fines de semana y horarios diversos). Una vez que me recibí, ya me dediqué exclusivamente a ser maestra jornada completa.
También amplié mis estudios graduándome en Técnicas de recreación, pero nunca llegué a ejercer de modo directo.
Con la llegada de mi segundo hijo, decisión familiar mediante, opté por estar más dedicada a la crianza de mis hijos (una niña de 5 años y el flamante bebé) y por eso renuncié a la escuela para estar más tiempo en casa. Mi cabeza no paraba de pensar qué haría cuando volviera a insertarme en el medio laboral. Y ahí sí, tuvo lugar una gran crisis, de las que no había tenido antes. Siempre me había movido muy segura de mi misma y confiada, alegre y positiva, había conseguido trabajar donde me había propuesto. Claramente este momento de crisis existencial abarcaba más que el aspecto laboral. Fue un tiempo de búsqueda, intentos, cursos, autoconocimiento, orientación, terapia… y más.
Llegó el momento donde todo ese aprendizaje interno decantó en un primer intento vinculado al catering para eventos infantiles. Cuando comencé me di cuenta que quería darle a esta nueva actividad un marco más formal que sustentara todo lo que yo sabía sobre cocina. Así comencé mi tercera carrera: Chef profesional.
Mi trabajo hoy consiste en armar clases de cocina en mi espacio, el cual he preparado especialmente para ello. Las clases van de la mano de mi alimentación natural lo cual hace que pueda encauzar y manifestar de manera coherente aquello en lo que creo, y me brinda mayor plenitud.
Sin dudas, la cocina siempre me acompañó a lo largo de mi vida y en las diferentes actividades que fui desarrollando. Por ejemplo en la escuela solía recurrir a recetas de cocina para transmitir contenidos y conceptos a los niños más pequeños. Hoy puedo decir que encontré una actividad que me permite volcar algo de cada una de las tres carreras que estudié y que se relacionan con lo que amo en la vida: cocina, docencia y juego. Amo lo incierto, lo imprevisto, la sorpresa constante, la enseñanza que es aprendizaje en espiral, que lo que esperamos que suceda no sea y a cambio obtengamos algo mucho más conmovedor. Me siento bendecida por poder elegir este camino y sumamente agradecida”.
¿Qué consejo le darías a quien está buscando su vocación?
Aunque parezca raro viniendo de un Chef, no me gusta dar recetas, creo que el camino es personal e intransferible. Todo en la vida suma y nos dirige hacia el lugar exacto donde debemos llegar, y al llegar, descubriremos que no es más que un nuevo comienzo. ¡Para mí eso es la vida!